Las flores se están marchitando
Reciben el óleo del tiempo que las
hacer eternas.
Vi tus ojos una vez más.
Regresaste al lugar feliz donde veiamos
fantasmas,
torciendo las antenas
Mientras el cerro de san juan reía profundo en
su verdor.
Bajamos, me alimentaste con un invicto oficio de Eva.
Y hablamos del
futuro hoy ayer fue pasado. Estaremos juntos un día otra vez?
supongo... digiste.
Y deje pasar de largo tu mejillas
Me llene de tus ojos centellando y riendo
detrás de las pinturas,
montadas en mamparas del patio central de la ciudad del
agua,
con olor a nanche y el color amarillo de tu collar y aretes de chaquira
que portabas orgullosa, tu identidad prestada, contrastando con tu piel palida y
tu cuello largo.
y tu piel tersa qué solo se del rosa
encarnado de tus manos y
tus labios.
Con una clase de auto que corría
para llegar a la universidad
y
fumar esa nube que nos hacia volar.
Te acuerdas que lidice y Juan nos regalaron
una paleta de corazón? Esa noche de ofrendas en el estacionamiento.
Y tanto
deseo que deje pasar.
Tu queriéndome en ti,
Y yo que entre los dos abrí un universo
bufurcado.
Recuerdo el último día de tus palabras.
Nos volveremos a ver y si,
quizás seamos felices otra vez esperando un futuro
que solo existira en nuestros
sueños. Que utopía!
