Un mapa que recorre un territorio arrasado por la soledad.
Una luz apenas difusa
en una tarde polvorienta.
Una voz ronca y hueca el la oquedad
en medio de una montaña;
Donde nadie entra,
donde no hay luz ni agua.
Donde el silencio repta y se escurre
como sierpe entre las piedras.
Entonces, me busca y entonces me encuentra.
Remueve la arena asentada en el fondo de los años;
destellos perdidos entre hojas
de libros roidos, adictos a las sombras
y al olvido;
Figuras sugeridas y Difusas.
Y me descubro en soledad otra vez,
Sin nada delante y cayendo al vacio.
Viviendo un momento que se sostiene y se prolonga.
Y me encuentra siempre naufragando después de arder por horas.
Entropía de sentimientos que exaustos en mi mente colisionan.
Que me llenan como una fuente que trasforma,
y brota de mi como una cacion sin notas y sin letra.
